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Las figuras de la cuatreada en la actualidad
En primer lugar destacaríamos a Bernardo que creo que es sin discusión el mejor en la actualidad por su gran clase y regularidad. A muy corta distancia se encuentra Javier Pruneda que si bien puede que tenga tanta clase como el anterior es más irregular.
En un escalon inferior se encuentran Thierry al que le falla la regularidad, Carlos con alguna lesión que no le dejó competir en los últimos tiempos, Iván que hizo un magnifico 2007.
A continución vienen los nuevos valores de la cuatreada como son: Abel, Ramiro, Ibaseta, Cristofer, Berto
Entre los veteranos el único que ha destacado en el año fue Chiruca más que nada por haber sido finalista del campeonato de Asturias.
Desafio historico de dos grandes de la cuatreada en 1.942
Un desafío entre las dos máximas figuras de la época -el legendario Cajetilla y el emergente Magdalena ponían en juego la supremacía en la cuatreada a cuatro partidas, extraño número dada la posibilidad de empate, a no ser que se fuese a una quinta o se aplicara el bolo-average- a jugar en distintas boleras de la región: Oviedo -dos-, Noreña y Gijón en el verano de 1942. En la primavera de este año había habido otro duelo destacado entre Oviedo y Siero, representados por las parejas Poloncio-Magdalena (Oviedo) contra Titi y Cajetilla (Siero), considerados en los ambientes bolísticos como los «4 ases de la cuatreada» resolviéndose a favor de los ovetenses (el «ovetensismo» no encajaba precisamente en Magdalena nacido en Langreo y afincado en GijónÉ).
Esta partida había despertado una gran expectación en Oviedo y Siero y fue el preámbulo de un verano de mucha intensidad bolística, culminado con el reto entre dos colosos como Cajetilla y Magdalena.
Las cuatro partidas. La primera de ellas tuvo como marco la «Ideal Rosales», en la calle Foncalada de Oviedo. La expectación generada acogió a aficionados de muchas villas y pueblos de la provincia. Empezó arrollador Cajetilla, situándose en 5-1, reacción de Magdalena empatando a 7, prosiguiendo su marcha imparable situando al final 20-14 a favor del langreano.
La segunda partida repitió escenario en la bolera de la calle Foncalada y ante un millar de espectadores, cifra récord para una partida de bolos. Cajetilla, muy motivado y centrado por el desquite, impuso desde el principio su juego, advirtiéndose en su rival cierto nerviosismo que le hizo cometer excesivos errores, el resultado fue de 20-13 a favor del sierense.
La tercera partida se celebró en Noreña, en la bolera de Changüí, abarrotada de aficionados que habían dado a la Villa Condal un ambiente festivo. Volvió a resurgir un Magdalena intratable. Cajetilla mostraba síntomas de cierta decadencia a su fulgurante estrella de los años 30. La partida se inició con igualdad en el tanteo para seguidamente pasar a dominar el langreano de manera contundente, alzándose con la victoria por 20-13.
Finalmente, coincidiendo con las fiestas de Begoña en Gijón, en la bolera de Antonio, el día 15 de agosto, con una cancha repleta de aficionados dio comienzo el último choque con opción de empate para Cajetilla. La partida se desarrolló con una igualdad emocionante y la afición vibró hasta la última bola. Se impuso Magdalena por un apretadísimo 20-19, demostrando una categoría que confirmaría sobradamente durante décadas mostrándose casi imbatible en cuantas competiciones participaba. Cajetilla, a pesar de su fama y la condición de favorito, evidenció cierta irregularidad ante la decepción de sus seguidores. El resultado del reto quedaba favorable finalmente a Magdalena por 3-1.